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Situada en el Valle del Ter, Girona se ve dividida por el río Onyar que separa el área antigua de la parte moderna de la ciudad.
Su casco histórico conserva huellas de su larga historia desde su fundación por los romanos en el siglo I a.c., compuesta por templos medievales, pueblos pesqueros, ruinas romanas, y extensas playas y calas de agua cristalina, la unión de mar y montaña componen un paisaje inolvidable.
Girona cuenta con diversos monumentos arquitectónicos como lo es La Força Vella, donde se alza la Catedral de origen románico; el Monasterio Sant Pere de Galligants y la Iglesia de Sant Nicolau.
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Desde el campanario de Sant Feliu se puede apreciar una vista panorámica de todo el caserío de la ciudad, y de las fachadas pintadas de ocres, añiles y calderos. Al otro lado del río, en la parte moderna de la ciudad, encontramos los más bellos ejemplos del modernismo catalán firmados por Rafael Masó.
Entre los edificios más importantes están la Fábrica Teixidor y la casa de la Punxa. El Hospital de Santa Caterina, construcción de estilo barroco del siglo XVII, también se instala en esta área. Atravesando el Paseig Devesa, se encuentra uno de los lugares de recreo más visitado, el Parc Devesa, conformado por una masa forestal compuesta por plataneros que contrasta con la arquitectura medieval de la ciudad.
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